• La copa menstrual es una alternativa beneficiosa para la gestión menstrual
  • El origen de este dispositivo se remonta al período de entreguerras
  • La composición de la copa menstrual asegura higiene y comodidad
  • Los beneficios de la copa menstrual son múltiples

SOFÍA PINTO.- La copa menstrual es un dispositivo que se coloca en la vagina durante la menstruación. A diferencia de los tampones y las toallitas, recolecta la sangre, no la absorbe. Sus múltiples beneficios le han hecho ganar popularidad: comodidad, higiene, precio e impacto medioambiental son los más atrayentes para quienes la utilizan.

La copa menstrual es un dispositivo de gestión menstrual que recolecta la sangre. Fuente: alterna (Flickr, CC BY-SA 2.0)

La copa menstrual está hecha de silicona. Tiene forma ovalada y su función es recolectar la sangre durante la menstruación. A pesar de sus reconocidos beneficios, no ha tenido reconocimiento masivo en la historia de la gestión menstrual, al contrario de los tampones y toallitas higiénicas. 

Fue patentada en 1937 en Estados Unidos. El Museo de la Menstruación de Estados Unidos informa que la primera versión, hecha de caucho, cayó en desuso por problemas de producción durante la Segunda Guerra Mundial. Además, las mujeres se quejaban de que era pesada y les generaba conflicto tener que introducirse la copa con sus propias manos.

Varios intentos de mejorarla fallaron y, en 1963, las copas se dejaron de producir. Hasta que en 1970 se creó la primera copa menstrual de silicona, tal como la conocemos ahora.

Composición de la copa menstrual

Copas menstruales de diferentes tamaños.
Fuente: By Fleurcup.com  [CC BY-SA 3.0]
Aunque puede variar según la marca, en general todas las copas están compuestas de forma similar:

  • Cuerpo: hecho de silicona, puede ser, dependiendo del modelo, blando o rígido, suave o rugoso. Tiene distinta capacidad de recolección, dependiendo del tamaño.
  • Borde: es más grueso que el cuerpo. Es la parte que queda más arriba. Forma vacío para evitar pérdidas, adhiriéndose a la pared vaginal.
  • Agujeros: permiten extraer la copa, ya que eliminan el vacío. Algunas copas los tienen más pequeños, lo que dificulta el proceso de limpieza.
  • Base: tocarla es la forma de saber si la copa quedó bien colocada. Debe estar ovalada. Es la parte de la que se toma la copa a la hora de extraerla.
  • Terminación: puede ser un palito o un hilo de silicona. El largo depende de la copa que se elija. Es posible cortarlo si es demasiado largo. Asegura la extracción de la copa y ayuda a acomodarla si quedó mal colocada.

Beneficios de la copa menstrual

Un estudio realizado por CFP (Canadian Family Physician), en el que participaron 110 mujeres, mostró que la satisfacción con la copa menstrual era de 5.4 en una escala de 7, superando la del tampón (5.0).

Amalia Arias compró su primera copa en enero de este año, con amigas. “Los principales motivos fueron el ahorro y la materialidad de la copa“, afirma. “Soy muy alérgica y en general con toallitas y tampones la pasaba mal, y la posibilidad de usar silicona me gustó, porque es hipoalergénica y no tiene perfumes ni blanqueadores como sí tiene el algodón”.

Los principales motivos fueron el ahorro y la materialidad de la copa

Material

La silicona no causa ningún efecto negativo en la piel, a diferencia de los tampones y las toallitas. Ya en 1987, el microbiólogo Philip Tierno advirtió que “todas las fibras [sintéticas] hacen que se produzcan grandes cantidades de toxinas absorbidas por la mucosa vaginal, la cual está altamente vascularizada”.

Otra ventaja es que no altera el pH de la vagina. Sandra Fernández Alonso, naturópata, informa que “los tampones pues pueden crear desequilibrios en el pH de la vagina, absorbiendo un 35% de humedad natural y un 65% de fluido menstrual”.

La copa menstrual no está asociada al SST (Síndrome de shock tóxico), ni a ninguna enfermedad de naturaleza bacteriana, a diferencia de otros productos de gestión menstrual.

Ahorro

El precio promedio de una copa menstrual es de entre 25 y 42 dólares. El sitio la copa menstrual realizó un cuadro comparativo en el que determina que el precio promedio de las toallitas higiénicas es de 3 dólares por mes, y el de los tampones 5 dólaresLa copa es reutilizable y tiene una vida útil de entre 3 y 5 años, por lo que, a largo plazo, se ahorra dinero. Si se tiene en cuenta que en la mayoría de los países, los productos no están exentos de impuestos, y que las mujeres ganamos, en promedio, 43% menos que los hombres, el factor económico cobra relevancia.

Comodidad

Eugenia Martini estrenó la copa que su madre le había comprado años antes, una vez que quería ir a la playa. El principio le costó “encontrar una posición cómoda y encontrarle la mano”. Pero, “desde ese día, quedé fascinada. No notaba nada, y era mucho más cómoda que las toallitas”.

La cantidad de horas que puede utilizarse la copa menstrual es una gran ventaja sobre otros métodos. Depende del flujo menstrual de cada persona, pero las copas están pensadas para ser utilizadas hasta por 12 horas. 

Higiene

Para reutilizar la copa, simplemente hay que extraerla, verter el contenido, lavarla con agua y volver a colocarla. Al ser de silicona, se limpia con facilidad y no genera olor, al contrario de toallitas y tampones, que tienen elementos químicos que reaccionan con la sangre y pueden producir aromas feos, que no son propios de la sangre.

Medioambiente

Carina Rey conocío la copa por una amiga que la usaba porque “le interesaba, principalmente, reducir la basura que generaba“.

“La degradación de un tampón o una toallita es de entre 500 y 800 años”, informan en Economía femini(s)ta. En promedio, una persona que utilice tampones durante su ciclo menstrual, utilizará 11.000 a lo largo de su vida. Esto, frente a la posibilidad de reutilizar la copa por 10 años y el hecho de que esta no genera residuos durante su uso, demuestra que esta última opción significa una considerable reducción de nuestros residuos.

Conexión con el propio cuerpo

Esta ventaja es, a la vez, una de las razones por las que muchas mujeres se resisten a utilizar la copa.

Carina, al principio,  no estaba segura de si se iba a animar a probarla: “Cuando me di cuenta de que la menstruación seguía siendo un tabú para mí con 30 años, pensé que con más razón tenía que probarla”. Ahora, afirma que le parece “una excelente forma de sacar un poco el ‘fantasma’ que tenemos sobre ese tema”.

          Cuando me di cuenta de que  la menstruación seguía siendo un tabú para mí con 30 años, pensé que con más razón tenía que probarla

Los movimientos feministas pusieron la lupa sobre la problemática del autoconocimiento. La psicóloga española Fina Sanz afirma en su libro Psicoerotismo: “Durante el proceso evolutivo socialmente a la mujer se le reprime el encuentro con sus genitales, y se refuerza ese no-contacto”.

La copa obliga a romper ese tabú, a perder el miedo o el pudor de tocar el cuerpo que es propio. Se ve el verdadero color de la sangre, su olor y la cantidad. Permite estar más atentas a cambios en el ciclo.

En el siguiente post hablaremos de cómo utilizarla. 

¿La has usado?, ¿te quieres animar? ¡Cuéntanos tu experiencia!